miércoles, 18 de septiembre de 2013


XI. NO TE CULPABILICES

Las enseñanzas de la nueva era nos han enseñado que somos responsables de nuestra vida. Somos los constructores de nuestra vida y todo lo que recibimos ha sido previamente demandado por nosotros. Si no conseguimos lo que deseamos es que nos estamos boicoteando a nosotros mismos. En nuestro inconsciente, se hayan las claves de nuestros fracasos y de nuestra incapacidad para lograr una vida mejor.  Para evitar que nos boicoteemos a nosotros mismos hemos de realizar una limpieza personal, una revisión de nuestra vida, de nuestra infancia. Debemos recoger los fragmentos rotos, limpiar y volver a colocar todo en su sitio en un proceso que puede durar años.

Somos responsables de nuestras vidas.  La gran máxima “Querer es poder” nos hace sufrir. En una frustración continua de realidades que no alcanzamos, de obstáculos que repetimos y de los que no podemos zafarnos.

Libérate, no te sientas culpable. Somos un hilo del tapiz, un deseo y una voluntad que pugna con otros deseos y voluntades. Toda la realidad no depende de nosotros mismos. No podemos hacer el camino de los otros. Sufrimos también sus consecuencias aunque tú hayas realizado tu trabajo y estés cerca de la liberación. Podrás minimizar los daños, pero no podrás evitar los sucesos desagradables en tu vida. No eres un Dios, aunque dentro de ti haya contenido un principio de él.

Existe también un karma colectivo: una historia que condiciona a los pueblos. Unas ideas clave que te han influido y que inevitablemente fluyen a tu alrededor. Puedes ir liberándote de ellas, pero seguirán conformando tu entorno.
Finalmente, nos hacemos un plan de vida con nuestra mente, quizás con nuestro corazón. Es un plan terrenal, limitado en su horizonte, en sus expectativas. La vida te puede tener reservadas experiencias que no sospechas, que no podemos entender aún.  Experiencias cuyas claves aún no están en tu mano pero que pueden corresponder a un plan más amplio. Al dibujo de un tapiz más grande del que tu mente puede llegar a imaginar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario