XIII. TODOS
TENEMOS UN PLAN:
Desde nuestra
infancia. Desde el nacer de nuestra
consciencia todos tenemos un plan de vida.
Un mapa de nuestro camino a desarrollar. Las líneas maestras de nuestros
objetivos y de las acciones necesarias para llevarlo a cabo.
Dicho plan
no dibuja necesariamente el éxito en nuestra vida. De alguna manera, nacemos
con una carga emocional y energética determinada. Por otro lado, en los
primeros años de nuestra vida somos especialmente receptivos y damos por verdad
todo lo que nos rodea. Asumimos como
absolutamente ciertos y verdaderos los mensajes conscientes e inconscientes,
verbales y comportamentales que recibimos de nuestros progenitores y de nuestro
ambiente más cercano. Somos incapaces de cuestionar y aceptamos todo como
válido. Simplemente porque dependemos vitalmente de las personas que los
emiten. En función de estos aportes nos
hacemos un plan de vida. Describimos el objetivo, el camino y la forma de
recorrerlo.
Si en
nuestro entorno hay cosas que no funcionan, las incorporamos como válidas en
nuestro mapa del tesoro. Si las relaciones
entre nuestros padres no funcionan, si nuestra madre es superprotectora y castradora,
si la culpa puede palarse o la falta de libertad y autonomía está presente, etc.,
quedan incorporadas al dibujo de nuestra trayectoria vital.
Invariablemente,
tendemos a ser fieles a nuestro plan de vida. Si hemos incorporados elementos
negativos y los hemos dados como válidos, producirán su efecto. Luchamos y
trabajamos por conseguir algo que nos conduce al dolor y al sufrimiento. Nos esforzamos por encontrar la felicidad y
topamos con las mismas piedras una y otra vez. Nos sentimos frustrados y
vitalmente cansados, sabiendo que el próximo esfuerzo nos conducirá a una
situación parecida.
Por eso, es
necesario poner consciencia en nuestro plan más profundo. Para desactivar las
cargas de profundidad que están encerradas en él. Para evitar que nuestro
trabajo y esfuerzo nos traiga la infelicidad. A veces no entendemos lo que nos
pasa. Somos incapaces de comprender lo que falla. Nos implicamos completamente
en construir una realidad mejor y todo lo que construimos tiene una grieta, un
pilar que falla.
Debemos
mirar adentro y contemplar – desde una neutralidad suficiente- los mensajes que
se cruzaban a tu alrededor, en tu infancia. Cómo se trataban entre si tus
padres, como reaccionaron a tu llegada, que frases comunes y repetidas
expresaban sobre el sentido de la vida y la justicia del mundo. Conforme puedas
recordarlas y relacionarlas con tu camino de vida, podrás hacerte consciente y
empezar a reducir el poder de creación que encerraban. De alguna manera, han
ido condicionando tu existencia y tus posibilidades de ser feliz. Has mantenido
una fidelidad a tu pasado que te limita.
Libérate.
Pon conciencia a los mensajes y modelos del pasado y dejan que partan. Aflora tu plan inconsciente de vida y serás
libre para comenzar a crear una realidad distinta. Sé libre de tu pasado. Vive con plenitud.
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