XVIII. TODO HABLA.
Hay un momento para el silencio y la
soledad. Nacer, morir es un proceso solitario. Interiorizar el conocimiento y
la experiencia y transformarlo en consciencia es un proceso individual e intransferible
que hacemos dentro de un reverencial silencio, en un claustro de soledad.
Hay otro momento donde todo te habla.
Solo necesitas estar abierto y ser capaz de escuchar con respeto y devoción y
todo te habla. Ese extraño al que no conoces de nada se acerca y te cuenta su
vida, sus reflexiones y sientes que la vida se comunica contigo a través de sus
labios.
Recuperas la línea, la comunicación
con el sentido de lo que hay más allá y todo lo que contemplas vuelve a tener un sentido.
La consciencia te rescata y vuelve a
cogerte la mano y a conducirte como un niño que, por un momento dejo jugar solo
en el parque.
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