jueves, 24 de octubre de 2013


XVIII. TODO HABLA.

Hay un momento para el silencio y la soledad. Nacer, morir es un proceso solitario. Interiorizar el conocimiento y la experiencia y transformarlo en consciencia es un proceso individual e intransferible que hacemos dentro de un reverencial silencio, en un claustro de soledad.

Hay otro momento donde todo te habla. Solo necesitas estar abierto y ser capaz de escuchar con respeto y devoción y todo te habla. Ese extraño al que no conoces de nada se acerca y te cuenta su vida, sus reflexiones y sientes que la vida se comunica contigo a través de sus labios.

Recuperas la línea, la comunicación con el sentido de lo que hay más allá y todo lo que contemplas vuelve  a tener un sentido.

La consciencia te rescata y vuelve a cogerte la mano y a conducirte como un niño que, por un momento dejo jugar solo en el parque.

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