XVI. SEPARACIÓN.
Nuestra consciencia individual, escindida de una consciencia
universal tiende al regreso. Dispuesta a recordar el camino de vuelta y
enriquecida por el proceso vital, volver a fundirse en esa consciencia cósmica universal.
No toda la consciencia regresa de forma fluida. El proceso no
siempre es fácil. Existe una tendencia a la disgregación, a la separación de la
consciencia. Este factor es visible en las manifestaciones negativas de nuestro
mundo. En lo que vulgarmente llamamos: el mal.
El mal no existe por sí mismo. No sobrevivirá eternamente. Es
una resistencia a la unión última, a la redención en la conciencia universal.
Pero al igual que el agua no puede ser detenida
indefinidamente por nuestras manos, la consciencia tiende a fundirse en la
corriente universal de consciencia. Encontrará el camino. Aunque nos separemos
y odiemos. Aunque nos sintamos sólos y culpables. Aunque nos resistamos al amor
y la consciencia que habitan nuestro interior. Sólo retrasaremos el camino.
Haremos más arduo el aprendizaje. Necesitaremos más experiencia.
Estamos abocados a la sabiduría y al amor. Estamos destinados
al aprendizaje y la apertura.
El mundo tiende a confirmar nuestros deseos. Nos apoya en
nuestras peticiones, aunque estas sean inconscientes y no estén expresadas. Conviene
ser consciente de nuestros patrones profundos, de nuestros modelos de vida
aprendidos en la infancia. Ser consciente de la energía con la que llegamos a la
vida. Incluso de los modelos sociales que dominan a tu alrededor. Simplemente
para evitarte dolor, resistencia, gasto energético.
Paralizamos energía y consciencia cuando nos quedamos
aferrados a las cosas o a los sitios, a las relaciones. Quedamos anclados cuando no perdonamos y
quedamos resentidos… Entonces una parte de nuestra consciencia queda bloqueada
y una cierta energía queda desligada del caudal general y alimenta un
sentimiento negativo que se enquista y queda aislado.
Hay personas han basado tanto tiempo de su vida en este tipo
de energía enquistada que, desprenderse de ese bloqueo es como renunciar al
sentido de su vida y al tiempo que han alimentado estos sentimientos.
Pero la consciencia universal tiende a rescatar toda la energía
disgregada. Existen un grado de atracción interno entre la consciencia. Las consciencias
elevadas tienden a atraer consciencia y energía. Se convierte en imanes, en
catalizadores. Los espacios y los grupos donde se medita, donde se respira de
forma consciencia tiende a liberar energías y consciencia. El proceso es
imparable y liberador.
No hay comentarios:
Publicar un comentario