XIV: SIEMPRE
HAY UNA DECISIÓN MÁS ELEVADA.
En todos y cada uno de los momentos de nuestra vida tomamos
decisiones. Decisiones aparentemente
intrascendentes unas, importantes otras. Todas y cada una de las decisiones que
adoptamos en nuestra vida suponen una posibilidad de aprendizaje y de aumentar
nuestro nivel de consciencia.
Siempre existe una decisión que aporta más que otra. Una
decisión más madura, que se adentra en tu camino de conocimiento. Da igual que
sea más o menos importante. Lo fundamental es que las adoptes con un grado de
apertura mental y de consciencia personal.
No importa lo nimias o intrascendente que parecen. Son un
paso en tu camino. Al final del mismo todas y cada una de las grandes losas y
de piedrecitas te ha conducido allí. Un primer reconocimiento de tu consciencia
estriba en saber valorar las pequeñas
cosas, en poder dar la importancia que se merece a todo lo que nos rodea.
Para adoptar una buena decisión es importante parar nuestro
dialogo interno. Quedarnos en blanco y suspendidos en la vida y esperar que
ella la voz que nos conduzca. A veces, es difícil encontrar ese espacio para la
introspección dentro de nuestra vida cotidiana,
cuando estamos trabajando o rodeados de personas y parece que se nos exige un
grado de prisa en nuestras respuestas.
Pero debemos de sustraernos a esta prisa que parece un
requisito para la vida. Está bien constituirnos en una semilla de calma, de paz
en el mundo cotidiano. Al igual que la prisa tiene el poder de extenderse como
una mancha de aceite. La calma y la paz tienen un profundo poder de conectar
con la calma y la paz que habitan en cada uno de nosotros, con la consciencia
que habita en cada elemento que nos rodea.
Una vez detenidos, siempre llega una voz que tiene la
claridad verdad y de la consciencia. No nos obliga a seguirla. Muchas veces no
nos apetece hacer lo que nos dice, no tenemos ganas o se nos olvida. La voz no
nos obliga. Podemos avanzar al ritmo que deseemos. Estamos abocados a llegar, a
aumentar nuestra consciencia al final de nuestras vidas. Pero el tiempo que tardemos en llegar lo
elegimos nosotros. Elegimos un ritmo.
Elegimos a veces avanzar e incluso periodos en los que retrocedemos. No
importa. Llegaremos.
Sólo que cuando nos hemos dejado llevar por cualquier otro
motivo ajeno a nuestra consciencia, no tardamos en darnos cuenta. Encontramos
un vacío en la acción. Una sensación cercana al absurdo en lo que hacemos. Nos
dividimos, nuestra mente está en un lugar y nuestros sentimientos en otro. La pérdida
de unidad es una consecuencia palpable de una decisión no consciente.
Relájate. No hay culpa. La vida no es una línea, sino una
trama que se entrelaza y cuyos hilos cambian de dirección superponiéndose.
Avanza lento y llegaras lejos. El tiempo es un bucle y la paradoja existe.
Escucha.
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