sábado, 31 de agosto de 2013


VII. TODO NOS HABLA

Cuando descubrimos la voz de nuestra consciencia aparecen muchas otras voces.  Cuando somos capaces de escuchar nuestra sabiduría interna todo nos habla.

Al acallar nuestra mente y contemplar cómo un papel en blanco el mundo que nos rodea podemos ser escritos. Somos canales disponibles a la vida.  Recibimos la voz en los ojos de quienes miramos, en los animales, en las plantas, incluso en las cosas inmateriales.  Existen mensajes  guardados en las rocas, en los edificios, en las habitaciones, en los objetos que tienen un pasado y han acompañado distintas vidas. Todo nos habla y puede ser puede ser escuchado.

Al principio puedes percibirlo como  sensaciones más o menos inconexas: una cierta comodidad o incomodidad ante objetos o espacios concretos. Progresivamente aparecen retazos de información combinados con  sentimientos asociados que se mantienen de forma más estable. Posteriormente pueden aparecer mensajes más o menos completos.

Si continuas puedes interaccionar con la energía que habita el mundo que te rodea. Puedes contemplar cómo te influyen y también la capacidad que tienes para afectar su energía.

La energía que habita el mundo no tiene una relación directa con el tamaño de los seres u objetos que nos rodea. Espacios u objetos pequeños pueden estar muy cargados y lo contrario.

De alguna forma todos percibimos la carga energética de los objetos y seres que nos rodean, de alguna forma todos somos influidos por ella. Varía el grado de verbalización que podemos realizar en función del grado de consciencia con que podamos percibirla.

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